Empiezo a escribir el 10/08/13
De un tiempo a esta parte asisto estupefacta y en silencio a un fenómeno que me preocupa: la violencia sutil pero continuada en la red.
A lo mejor se trata de un problema mío, que tengo una definición de violencia muy amplia y casi cualquier cosa que implique faltarle el respeto a otro la etiqueto como violencia.
Aquí podría extenderme bastante sobre las etiquetas, las definiciones, las acotaciones, las delimitaciones...
Cuando creamos delimitaciones, algo tremendamente natural por otra parte (yo soy yo, tú eres tú, lo mío es mío, lo tuyo es tuyo), creamos también una línea invisible que, al ser traspasada, nos violenta.
Cuando tú traspasas mis límites, me siento violentada e impelida a defenderme. A veces, esa defensa, también me enzarza en el círculo de la violencia, aunque sea legítimo que me defienda. Ya sabemos que, si no marcamos el límite claramente, el agresor puede no darse por aludido y seguir agrediendo, y ninguna queremos eso, sobretodo si el agresor es el marido y la agredida la mujer.
Pero, ¿qué pasa cuando la agresión es virtual, a través de comentarios y posts?
Lo que veo últimamente es un montón de gente enfadada. Al principio eran indirectas, opiniones dichas de soslayo, del estilo, "pues a mí no me parece bien que alguien haga o diga". Luego ya eran "pues Zetanita puede decir lo que quiera pero yo opino que tal y pascual". Y últimamente ya es confusión total.
Mis contactos en Facebook se pelean entre ellos y yo asisto estupefacta y en silencio. Hasta hoy.
Contactos en Facebook tengo de muchos tipos, porque también yo soy multi-algo (multi-fásica, multi-tarea, multi-personalidad, multi-opinión). Digo y me contra-digo en muchas ocasiones. Y por lo tanto, en mi Facebook tengo a mis primos, a mis amigos, a mis compañeras, a mis ex-compañeros, y tengo a personas que sigo y admiro por alguna de sus causas. Y a veces, no me gusta como aborda una de sus causas , así que sigo a otra persona que sí me gusta como aborda esa causa. Entonces, encuentras en mi muro a enemigas acérrimas porque tienen dos aproximaciones diferentes a dos, tres o cincuenta temas distintos. Y unas me gustan por su aproximación a un tema, y otras me gustan por su aproximación a un tema diferente.
Hasta aquí, más o menos, todo normal, ¿o no?
Retomamos las definiciones y los límites. Como nos gustan nuestras definiciones y nuestros límites, los decimos por ahí. Los reivindicamos. Tratamos de ganar a otras mujeres para nuestra causa de la liberación y el empoderamiento, de la consciencia y de post-patriarcalidad, de la crianza con apego, o con apego seguro, o con apego del que sea, y la educación respetuosa, sin miedos, sin castigos, sin críticas... sin violencia.
Y como cada una define todo eso a su manera, se siente libre de decir lo que le viene en gana.
Pero, ay, a veces la verdad ofende la definición de otra.
Y ahí ya llega un punto en que me pierdo en la auto-referencialidad de las diferentes susceptibilidades, llega un punto en que no sé si "eso" va por "aquella" o por la "otra", si H dijo x refiriéndose a x pero C pensó que iba por z y por eso le saltó a la yugular, o si realmente H dijo x refiriéndose a z y se merecía la que se montó.
Llega un punto en que me canso y así, a bote pronto, todo me da igual. Todas las mujeres me importan por igual y por igual todas me dan lo mismo, porque "la mujer" o "las mujeres" o lo que sea, son una entelequia. Sus derechos, sus privilegios, sus opresiones, lo que sea. Todo es una abstracción mental.
Hace poco alguien, en otra parte, hablando de otras cosas, me acusó de cosificar a los hombres. Es cierto. También lo hago con las mujeres cuando hablo en genérico (singular o plurar). ¡Como si todas fuéramos iguales y tuviéramos los mismos problemas! Cómo si no fuéramos individuos diferentes cada una de nosotras. Aunque, bien pensado, ¿acaso no somos todas iguales en derechos y dignidad?
A lo mejor la equivocada soy yo, per para mí, hablar de "la mujer" o de "las mujeres", no tiene sentido. Es una abstracción. Y entonces prefiero hablar solamente de, por y para, las mujeres que conozco. Esas no son una abstracción. Cuando yo conozco a una persona empieza a importarme y deja de darme igual lo que le suceda. Deja de ser una abstracción, o una entelequia, o un ideal.
Con lo cual, como decía Miriam, la maternidad de X, o de Z, no me interesa, pero a diferencia de ella, tampocome interesa la de la cajera, la pescatera o la vecina. O lo que viene a ser lo mismo, todas me interesan por igual.
Y la opinión profesional de tal o cual profesional, me interesa porque le conozco, no porque tenga un título, igual que me interesa la opinión de tal o cuál mamá, que conozco o vengo siguiendo, tenga además un título o no lo tenga.
Cuando miro mujeres genéricas, todas me parecen parte de lo mismo. Sus niños y las fotos de ellas con sus niños, me gustan o me disgustan, atraen o repelen, en la misma medida que las fotos de cualquier otra señora que no conozco y vive en a saber qué lugar de esta estación espacial llamada Tierra. Lo que me suele gustar de estas fotos es la mirada de quien las hizo, no tanto los elementos que hay en ellas. Es decir, el mismo paisaje no sale igual retratado por mí o por mi hijo mayor, por poner un ejemplo.
Así, por hablar de una de las disputas de hoy día 10 (qué dolor de tripa Miriam, Azucena, qué dolor de tripa), la foto de una famosa me gustará, o no, en función del buen gusto (o sea, gusto coincidente con el mío), de quien la hizo. Igual, exactamente, que la foto de una señora anónima.
Luego está esa distinción entre maternidad real y maternidad no-real que plantea Miriam en el post anteriormente citado. ¿Será artificial? ¿Qué tiene de más real la maternidad de una mujer anónima respecto de una mujer no-anónima? ¿Qué pasa con la mujer anónima que deja de serlo? ¿También deja de ser real su maternidad? ¿Real para quién? ¿Para el ojo público del espectador que todo lo juzga y sobretodo opina?
Y las críticas. Uf, las críticas. Tuve el gozo de participar en un ensayo sobre las críticas a la crianza que publicó Lily Yuste, lo hice con una breve reflexión acerca del hecho de que todos criticamos y somos criticados, y que muchas veces nos pican cosas que no son picantes, pero que a nosotras, por temas nuestros, nos pican.
El ensayo de Lily pretende ser un método de ayuda para afrontar las críticas a la crianza que recibimos las mamis que nos adherimos a esto de la crianza natural, con apego seguro, respeto, corazón o el apellido que quieras colocarle. Pues bien, yo he visto realizar juicios muy violentos hacia mamis que no crían así. En ambos casos (mí hacia ti, tú hacia mí, nosotras-vosotras, y otras divisiones de la humanidad), se juntan el miedo (por ejemplo, a no ser una buena madre, al qué dirán, a que el niño nos salga un criminal o un maleducado), con la necesidad de reivindicar la propia postura y tener razón (infancias doloridas las de todas nosotras). Criticamos a las famosas por dar mal ejemplo con sus decisiones, o por hacer públicas sus decisiones, aunque coincidan con las nuestras, o por el mero hecho de ser famosas.
Criticamos a quien las critica. Como yo ahora. y, sobretodo, opinamos, con la boca bien abierta. Y erramos. Porque somos humanas, mujeres, iguales, distintas, hermosas. Todas. Y me sabe mal que haya violencia entre v(n)osotras.
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Dejo reposar el post, por aquello de trabajar mis impulsos, y a 13/08/13 añado:
Ileana, siempre tan sabia, habla en Facebook de algo que yo llamaré la metáfora del balancín: dos personas aparentemente enfrentadas, en realidad están mirando al mismo tiempo el mismo punto de interés. O citándola textualmente: "le están dando la misma importancia al mismo asunto en el mismo momento y en el mismo lugar"
Si nos quedamos con mi métafora del balancín, recordemos qué bien que lo pasábamos de niñas, arriba y abajo, abajo y arriba, "vibrando en el mismo eje" juntas...
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Y aún no publico que el 14/08/13 salta otra liebre violenta por el Facebook. Y aunque me gusta el apoyo que ha recibido Elena Mayorga, y encuentro injusta la denuncia a la que se hace referencia (que no es psicóloga, como si se necesitase ser psicóloga para conducir grupos de terapia, autoayuda o lo que sea que haga Elena con su tiempo y su talento), sé que no conozco a la parte demandante y no me siento capaz para juzgarla u opinar sobre ella. Yo no he leído de primera mano nada de ella, ni la tengo en FB, así que no puedo opinar, pero tengo a gente que la tiene, y me merecen atención por el contenido que escriben y comparten.
Sé que cada una de nosotras sabe por qué hace lo que hace, por qué escribe lo que escribe y por qué razones siente las cosas de la forma que las siente. Cada una sabe por qué emplea una cierta dosis de energía para plantar con firmeza sus límites en un lugar y no en otro. A mí, a veces, la energía y la firmeza, me resultan violentas, pero es mi problema y trato de resolverlo.
Lo que me inhibe, me coarta y se me atraganta, es saber que tal vez, un día, yo encuentre útil y comparta algo de alguien non-grato y pierda un contacto (o cincuenta) o me gane un bloqueo por parte de quien aprecio y admiro (Miri, esta va por ti). A mí no me gusta que me juzguen por lo que hacen mis amigos, mis contactos, o los amigos y contactos de mis amigos y contactos. A mí, si se me ha de juzgar, bloquear o eliminar, que sea por lo que escribo yo, pienso yo y publico yo, con mi firma, con mis nombres y apellidos, Ana Mª Valenzuela Lamas, no porque comparta un artículo que dice de alguna forma comprensible y seria lo que yo creo y opino, aunque no lo haya escrito yo, y que si lo comparto es porque está mejor escrito (creo) de lo que lo escribiría yo, o porque está disponible justo en ese momento y me ahorra el ponerme a escribir yo, que ya está bien, que tardo una semana en publicar las cosas porque no sé hilar más de tres pensamientos seguidos de forma ordenada y me voy por las ramas.
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A 16/08/13 Ileana publica: http://www.tenemostetas.com/2013/08/autocritica.html y lo explica mucho mejor, pero ya que me he dado el curro de ir escribiendo toda esta semana, pues yo también publico. Ea.
Somos una familia reconstituida a la búsqueda de formas de educar coherentes con nuestros principios. Leemos, dialogamos, experimentamos.
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viernes, 16 de agosto de 2013
martes, 15 de mayo de 2012
Día internacional de la familia
Hoy se celebra el día internacional de la familia.
Este año toca reivindicar políticas de conciliación, para que los trabajadores puedan atender las necesidades afectivas de sus familias, y no solo las económicas.
El día de hoy suele ser aprovecado por grupos diversos para defender SU propia idea de familia, y dejar de lado a los que no consideran que merecen ese calificativo.
Pues hoy estoy sensible, hoy me voy a explayar.
¿Qué es una familia?
¿Papá, mamá y los hijos biológicos de ambos?
¿Y qué pasa con las otras familias? ¿No son familia acaso dos personas que se aman y sus hijos? ¿Qué más da su sexo? ¿Qué más da si los hijos son comunes o no?
Estuve un tiempo en una asociación de familias numerosas. Uno de los motivos que me llevó a desapuntarme (nunca participé en nada, más que pagar la cuota de ese año), fue que mi tipo de familia no se consideraba "verdadera familia numerosa". Vamos, que eso que dos de los hijos de esta pareja no convivan habitualmente con nosotros, no debería darnos acceso, según algunos sectores, a las ayudas sociales (igual que no nos da derecho a desgravarnos más por hijo en la declaración de la renta, ni nos da derecho a desgravar en el IBI, ni en ningún impuesto). Mi marido es padre de tres hijos, pero como su ex es madre de dos niños, y yo soy madre de otros dos, ninguna de nosotras por separado somos familia numerosa. Pero si lo consideramos a él, sí que la hay. Somos una pareja con 4 hijos entre los dos. Que nadie me niegue la familia numerosa, por favor, porque es evidente.
Somos una familia, le guste a la sociedad o no. Somos una familia reconstituida, recompuesta, ensamblada, reconstruida, como os de la gana llamarnos. Pero somos una familia.
No somos un divorciado y una separada con sus hijos respectivos, como si fuéramos dos núcleos independientes que de vez en cuando se juntan. Y desde que hay un hijo en común y desde que estamos casados parece que fuera más sencillos vernos como una familia. Pero, ¿y antes? ¿antes no éramos familia? Yo creo que sí.
Además, carecemos de nombres para nuestros roles. O bien usamos esos nombres feos: padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, hermanastro, hermanastra...
Cada vez que los leo por ahí, me acuerdo de la Cenicienta, de Hansel y Gretel, de Blancanieves... niños maltratados por sus adultos de referencia, uno porque no era pariente de sangre, y el otro por no saber protegerlos.
Las cosas han cambiado. Da igual que un hijo no sea de sangre. Si le preguntamos a cualquier madre adoptiva veremos que sus sentimientos por ese hijo son igual de viscerales.
Da igual si ni tan solo me considera su madre, porque no lo soy. Pero soy la esposa de su padre, y algo suyo debo ser. Desde hace casi dos años, soy la madre de su hermano. Pero antes también debía de ser algo, ¿verdad?
Leí una vez la expresión "hermanos de vida", para referirse al conjunto de los hijos de una familia reconstituida. Me gustó mucho. Es muy real, la vida los ha puesto juntos bajo el mismo techo (aunque sea cada 15 días), y, si todos damos la oportunidad, la relación termina siendo muy parecida a la de los hermanos de sangre.
Igual con el cónyuge del padre o madre. La función parental está ahí. Estoy al lado de mi marido como padre biológico, mi marido está a mi lado como madre biológica. No somos padre y madre de los hijos del otro, pero somos una extensión, y a veces, también somos entidades independientes, y eso es deseable. Es deseable que todos participemos estableciendo normas de convivencia, expresando sentimientos ante la situación familiar, colaborando en encontrar soluciones que tengan en cuenta a todos los integrantes, incluso a aquellos que no desean ser parte de esa familia. Y creo que es necesario que los todos los hijos reconozcan que los adultos de la familia son responsables de los menores, de su cuidado, de su protección, de su higiene, de su salud, de su... da igual que sea mamá o no lo sea, da igual que le llame papá o por su nombre de pila.
Hoy dia de la familia, reclamo que los que tenemos una familia reconstituida nos veamos como tales.
Este año toca reivindicar políticas de conciliación, para que los trabajadores puedan atender las necesidades afectivas de sus familias, y no solo las económicas.
El día de hoy suele ser aprovecado por grupos diversos para defender SU propia idea de familia, y dejar de lado a los que no consideran que merecen ese calificativo.
Pues hoy estoy sensible, hoy me voy a explayar.
¿Qué es una familia?
¿Papá, mamá y los hijos biológicos de ambos?
¿Y qué pasa con las otras familias? ¿No son familia acaso dos personas que se aman y sus hijos? ¿Qué más da su sexo? ¿Qué más da si los hijos son comunes o no?
Estuve un tiempo en una asociación de familias numerosas. Uno de los motivos que me llevó a desapuntarme (nunca participé en nada, más que pagar la cuota de ese año), fue que mi tipo de familia no se consideraba "verdadera familia numerosa". Vamos, que eso que dos de los hijos de esta pareja no convivan habitualmente con nosotros, no debería darnos acceso, según algunos sectores, a las ayudas sociales (igual que no nos da derecho a desgravarnos más por hijo en la declaración de la renta, ni nos da derecho a desgravar en el IBI, ni en ningún impuesto). Mi marido es padre de tres hijos, pero como su ex es madre de dos niños, y yo soy madre de otros dos, ninguna de nosotras por separado somos familia numerosa. Pero si lo consideramos a él, sí que la hay. Somos una pareja con 4 hijos entre los dos. Que nadie me niegue la familia numerosa, por favor, porque es evidente.
Somos una familia, le guste a la sociedad o no. Somos una familia reconstituida, recompuesta, ensamblada, reconstruida, como os de la gana llamarnos. Pero somos una familia.
No somos un divorciado y una separada con sus hijos respectivos, como si fuéramos dos núcleos independientes que de vez en cuando se juntan. Y desde que hay un hijo en común y desde que estamos casados parece que fuera más sencillos vernos como una familia. Pero, ¿y antes? ¿antes no éramos familia? Yo creo que sí.
Además, carecemos de nombres para nuestros roles. O bien usamos esos nombres feos: padrastro, madrastra, hijastro, hijastra, hermanastro, hermanastra...
Cada vez que los leo por ahí, me acuerdo de la Cenicienta, de Hansel y Gretel, de Blancanieves... niños maltratados por sus adultos de referencia, uno porque no era pariente de sangre, y el otro por no saber protegerlos.
Las cosas han cambiado. Da igual que un hijo no sea de sangre. Si le preguntamos a cualquier madre adoptiva veremos que sus sentimientos por ese hijo son igual de viscerales.
Da igual si ni tan solo me considera su madre, porque no lo soy. Pero soy la esposa de su padre, y algo suyo debo ser. Desde hace casi dos años, soy la madre de su hermano. Pero antes también debía de ser algo, ¿verdad?
Leí una vez la expresión "hermanos de vida", para referirse al conjunto de los hijos de una familia reconstituida. Me gustó mucho. Es muy real, la vida los ha puesto juntos bajo el mismo techo (aunque sea cada 15 días), y, si todos damos la oportunidad, la relación termina siendo muy parecida a la de los hermanos de sangre.
Igual con el cónyuge del padre o madre. La función parental está ahí. Estoy al lado de mi marido como padre biológico, mi marido está a mi lado como madre biológica. No somos padre y madre de los hijos del otro, pero somos una extensión, y a veces, también somos entidades independientes, y eso es deseable. Es deseable que todos participemos estableciendo normas de convivencia, expresando sentimientos ante la situación familiar, colaborando en encontrar soluciones que tengan en cuenta a todos los integrantes, incluso a aquellos que no desean ser parte de esa familia. Y creo que es necesario que los todos los hijos reconozcan que los adultos de la familia son responsables de los menores, de su cuidado, de su protección, de su higiene, de su salud, de su... da igual que sea mamá o no lo sea, da igual que le llame papá o por su nombre de pila.
Hoy dia de la familia, reclamo que los que tenemos una familia reconstituida nos veamos como tales.
sábado, 10 de diciembre de 2011
Aprendizaje infantil
Los niños están aprendiendo todo el rato. Parece ser que este aprendizaje infantil es continuo, pero a los adultos nos parece un poco escalonado. Aparentemente no hay avances y, de pronto, como por arte de magia, se ha producido un salto cualitativo hacia adelante. Debe ser cosa de las redes neuronales, que mientras están formándose no se notan, pero una vez formadas hay que darles uso y perfeccionarlas.
Ayer nos pasó con Marc. Esta semana ha estado malito, las encías están muy inflamadas, ha tenido décimas de fiebre y lleva encima un resfriado que hace que su nariz parezca una fuente. Con este panorama, mis aspiraciones llegaban a que se normalizase la situación y mi niño dejase de estar irritable, pidiendo cosas que luego no quería y durmiera mejor.
Cuál no sería nuestra sorpresa cuando ayer, como por arte de magia, nuestro hijo empezó a comunicarse mejor con nosotros, a repetir más gestos y vocalizar mejor más palabras, y la relación con otras personas pasó a ser un poco más espontánea.
Repaso los hitos del desarrollo en niños de 18 meses (Marc tiene 17) y veo que los cumple prácticamente todos: hace garabatos, pasa páginas de un libro, se sube a sillas y sillones bajos, usa la cuchara como puede, identifica más de una parte del cuerpo, se sabe quitar algunas prendas de vestir, imita nuestros gestos... Ayer además nos sorprendió con gestos que ha visto en sus hermanos mayores hace tiempo. ¡Era una imitación en diferido! Se enfadó conmigo, así que se cruzó de brazos y se empezó a pasear por la cocina con cara de pocos amigos. Luego me sorprendió asintiendo con la cabeza, ¡pero si siempre dice no!, mientras mi marido y yo manteníamos una conversación, cada vez que yo asentía con la cabeza en señal de interés o bien decía "sí, sí", Marc asentía a su vez.
¿Cuándo empiezan a cantar los niños? Marc empezó en verano, la canción de Los Pitufos, muy fácil decir lalalalalala todo el rato. Ahora se sabe dos o tres más y las pide a su manera. Una es la canción de La Gallina Marcelina, él va diciendo cococó y pío-pío donde toca.
Otro hito del desarrollo hacia los 18-24 meses es escuchar historias con ilustraciones y reconocer animales. Bueno, mi niño debe ser listísimo, porque eso ya lo viene haciendo desde hace un tiempo. Sobretodo si se trata de perros. Es un enamorado de los perros, los escucha a distancia, los llama, los busca, los reconoce. Mientras escribo esta entrada me trae un cuento con animalitos y me señala uno, le contesto que es un pato y me dice cuo-cuo. Vale, no es cua-cua, pero se le parece y ha sonado distinto al co-co de las gallinas, y claramente no es un guau ni un muuuuu ni un pio-pio ni un miu-miu, así que ya van 6 sonidos distintos para otros 6 animales diferentes (pio-pio se refiere a pollos y pájaros de todo tipo, excepto patos y gallinas).
Coincidimos en casa de mis padres con unos familiares, y en seguida Marc hizo buenas migas con ellos. Manteniéndose siempre con los papis cerca, saludó, jugó, parloteó... sintiéndose a gusto y dejándose querer. Y qué decir del habla, si hasta hace dos días no se entendía nada y casi dijo "abuelita". Otro hito del desarrollo que también está superado es el de juntar dos palabras. Marc usa el no para expresar la ausencia de algo o alguien, tipo "no papa" si su padre no está presente, y luego dice "a la calle" cuando quiere salir de casa o ve el carrito de la compra.
Desde luego, leo lo que he puesto y parece que el aprendizaje infantil sea un cúmulo de tonterías para que a las madres se nos caiga la baba con los bebés. Otro día ya haré una entrada de cómo se van complicando las cosas conforme crecen.
Ayer nos pasó con Marc. Esta semana ha estado malito, las encías están muy inflamadas, ha tenido décimas de fiebre y lleva encima un resfriado que hace que su nariz parezca una fuente. Con este panorama, mis aspiraciones llegaban a que se normalizase la situación y mi niño dejase de estar irritable, pidiendo cosas que luego no quería y durmiera mejor.
Cuál no sería nuestra sorpresa cuando ayer, como por arte de magia, nuestro hijo empezó a comunicarse mejor con nosotros, a repetir más gestos y vocalizar mejor más palabras, y la relación con otras personas pasó a ser un poco más espontánea.
Repaso los hitos del desarrollo en niños de 18 meses (Marc tiene 17) y veo que los cumple prácticamente todos: hace garabatos, pasa páginas de un libro, se sube a sillas y sillones bajos, usa la cuchara como puede, identifica más de una parte del cuerpo, se sabe quitar algunas prendas de vestir, imita nuestros gestos... Ayer además nos sorprendió con gestos que ha visto en sus hermanos mayores hace tiempo. ¡Era una imitación en diferido! Se enfadó conmigo, así que se cruzó de brazos y se empezó a pasear por la cocina con cara de pocos amigos. Luego me sorprendió asintiendo con la cabeza, ¡pero si siempre dice no!, mientras mi marido y yo manteníamos una conversación, cada vez que yo asentía con la cabeza en señal de interés o bien decía "sí, sí", Marc asentía a su vez.
¿Cuándo empiezan a cantar los niños? Marc empezó en verano, la canción de Los Pitufos, muy fácil decir lalalalalala todo el rato. Ahora se sabe dos o tres más y las pide a su manera. Una es la canción de La Gallina Marcelina, él va diciendo cococó y pío-pío donde toca.
Otro hito del desarrollo hacia los 18-24 meses es escuchar historias con ilustraciones y reconocer animales. Bueno, mi niño debe ser listísimo, porque eso ya lo viene haciendo desde hace un tiempo. Sobretodo si se trata de perros. Es un enamorado de los perros, los escucha a distancia, los llama, los busca, los reconoce. Mientras escribo esta entrada me trae un cuento con animalitos y me señala uno, le contesto que es un pato y me dice cuo-cuo. Vale, no es cua-cua, pero se le parece y ha sonado distinto al co-co de las gallinas, y claramente no es un guau ni un muuuuu ni un pio-pio ni un miu-miu, así que ya van 6 sonidos distintos para otros 6 animales diferentes (pio-pio se refiere a pollos y pájaros de todo tipo, excepto patos y gallinas).
Coincidimos en casa de mis padres con unos familiares, y en seguida Marc hizo buenas migas con ellos. Manteniéndose siempre con los papis cerca, saludó, jugó, parloteó... sintiéndose a gusto y dejándose querer. Y qué decir del habla, si hasta hace dos días no se entendía nada y casi dijo "abuelita". Otro hito del desarrollo que también está superado es el de juntar dos palabras. Marc usa el no para expresar la ausencia de algo o alguien, tipo "no papa" si su padre no está presente, y luego dice "a la calle" cuando quiere salir de casa o ve el carrito de la compra.
Desde luego, leo lo que he puesto y parece que el aprendizaje infantil sea un cúmulo de tonterías para que a las madres se nos caiga la baba con los bebés. Otro día ya haré una entrada de cómo se van complicando las cosas conforme crecen.
sábado, 26 de noviembre de 2011
Amor de madre.
Ayer en Facebook una conocida compartía su tristeza por una amiga. El bebé de una semana de su amiga había fallecido.
Cuando nació Roger, mi mayor miedo era que muriera. Cada noche lo tocaba varias veces para comprobar que seguía respirando. Mi angustia pasó cuando me di cuenta que era mejor agradecer cada instante que pasásemos juntos. Cada noche me repetía cuánto agradecía a la vida el haberme dado la oportunidad de estar junto a ese ser vivo, y cuánto había valido la pena llevarlo dentro y compartir esos días con él. Esos días fueron luego semanas, y meses, y ahora ya van más de 7 años. A veces es muy duro, pero la mayor parte del tiempo sigo con ese sentimiento de agradecimiento. Todo ha valido la pena y estoy feliz de ser su madre.
Cuando nació Marc, hoy hace 17 meses, ya ni me planteé el miedo a perderlo. Me dediqué a hacer lo mismo. Susurrarle palabras bonitas al oído, disfrutar de su tacto y de su olor... como ahora disfruto de su vocecita, de sus pasos por el pasillo, de sus "tetaaaaa", de sus caricias o de que me "quite" la nariz.
Cada noche doy gracias por el día vivido, por todos los días que hemos vivido juntos. Si alguna vez me llegaran a faltar, dentro de la pena infinita sé que tendría un rincón de felicidad porque mis hijos son el regalo más inmenso que podía recibir jamás.
Cuando nació Roger, mi mayor miedo era que muriera. Cada noche lo tocaba varias veces para comprobar que seguía respirando. Mi angustia pasó cuando me di cuenta que era mejor agradecer cada instante que pasásemos juntos. Cada noche me repetía cuánto agradecía a la vida el haberme dado la oportunidad de estar junto a ese ser vivo, y cuánto había valido la pena llevarlo dentro y compartir esos días con él. Esos días fueron luego semanas, y meses, y ahora ya van más de 7 años. A veces es muy duro, pero la mayor parte del tiempo sigo con ese sentimiento de agradecimiento. Todo ha valido la pena y estoy feliz de ser su madre.
Cuando nació Marc, hoy hace 17 meses, ya ni me planteé el miedo a perderlo. Me dediqué a hacer lo mismo. Susurrarle palabras bonitas al oído, disfrutar de su tacto y de su olor... como ahora disfruto de su vocecita, de sus pasos por el pasillo, de sus "tetaaaaa", de sus caricias o de que me "quite" la nariz.
Cada noche doy gracias por el día vivido, por todos los días que hemos vivido juntos. Si alguna vez me llegaran a faltar, dentro de la pena infinita sé que tendría un rincón de felicidad porque mis hijos son el regalo más inmenso que podía recibir jamás.
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