Somos una familia reconstituida a la búsqueda de formas de educar coherentes con nuestros principios. Leemos, dialogamos, experimentamos.
jueves, 27 de octubre de 2011
martes, 25 de octubre de 2011
Crema de calabaza y sopa dulce de letras
Como se acerca "jalogüin", mi suegra nos regaló una calabaza de su huerto. Mi marido, lleno de paciencia, la vació y le cortó una cara terrorífica durante una mañana.
¿Qué hacer con el contenido? Pues una crema de calabaza, claro:
Se coge toda esa calabaza y se hierve en agua, luego se quitan los trozos de la olla y se reserva el agua.
Los trozos se pasan por la batidora, se les añade un tetrabrick pequeño de nata para cocina, se remueve, rectificar sal y listo para tomar. Está riquísimo.
Esa misma noche, con el agua reservada, ponerla a hervir, añadirle pasta en forma de letras y cuando esté lista la pasta, ya tienes la cena hecha.
¿Qué hacer con el contenido? Pues una crema de calabaza, claro:
Se coge toda esa calabaza y se hierve en agua, luego se quitan los trozos de la olla y se reserva el agua.
Los trozos se pasan por la batidora, se les añade un tetrabrick pequeño de nata para cocina, se remueve, rectificar sal y listo para tomar. Está riquísimo.
Esa misma noche, con el agua reservada, ponerla a hervir, añadirle pasta en forma de letras y cuando esté lista la pasta, ya tienes la cena hecha.
lunes, 24 de octubre de 2011
Educación Waldorf de Christophe Clouder
Hace ya años que vengo leyendo cosillas acerca de la pedagogía Waldorf. La verdad es que cuanto más leo más me gusta lo que leo; ¿será cierto después en la práctica?
Este es el último libro que ha caído en mis manos, milagrosamente estaba disponible en la biblioteca. Por el aspecto debe ser una adquisición bastante reciente, ya que no recuerdo haber visto su título la última vez que hice una búsqueda exhaustiva en el fondo local.
Leyendo el libro uno se imagina un montón de profesores comprometidos, con alumnos esperanzados y genuinamente interesados en lo que están aprendiendo, alumnos que disfrutan con sus clases de asignaturas de lo más variadas. Hace un repaso por lo que sería el currículum desde los 7 a los 18 años, y una se queda boquiabierta, porque empiezan a aprender letras y números con 7 años, se pasan dos años aprendiendo a leer y escribir, y hacer operaciones matemáticas y geométricas sencillas, aprenden oralmente 2 lenguas extrangeras, la gramática la introducen a los 9 años, hacen música, dibujo, gimnasia y eurítmia, además de un montón de labores domésticas, a lo largo de la primaria aprenderán nociones de agricultura, cocina, construcción, mitología de todas partes, historia, geografía... y cuando llegan a la secundaria añaden química, física, arquitectura, historia del arte (cada año tienen un periodo concreto)...
El temario se trata y se va añadiendo atendiendo a una concepción concreta de la evolución del niño: consideran que los niños a una cierta edad suelen ser de una cierta manera, así que entonces están preparados para tratar tal tema y tal otro.
Lo leo y me fascino, pero al mismo tiempo trato de tener en mente que el niño no es consciente de estar haciendo esos aprendizajes por esos motivos y que muy probablemente llegue a adulto sin saber que ha aprendido eso en ese momento porque necesitaba tener esas experiencias para llegar a unas conclusiones a nivel moral e intelectual.
Lo leo y trato de pensar que seguramente los niños hay momentos en que están aburridos en clase, en algunos momentos se pelean entre ellos, habrá profesores que tendrán dificultades con la disciplina, que a veces los nervios y las frustraciones se colarán en el día a día etc.etc.etc. Porque cuando leo sobre Waldorf todo es tan ideal, los cuentos de hadas en el jardín de infancia, los niños en zapatillas de estar por casa, tejiendo sus fundas para la flauta, el pan horneado en el propio colegio... que casi me entran ganas de formarme yo como maestra y trabajar en ese entorno, además de que me ha entrado una envidia de esa que te pone verde...
Este es el último libro que ha caído en mis manos, milagrosamente estaba disponible en la biblioteca. Por el aspecto debe ser una adquisición bastante reciente, ya que no recuerdo haber visto su título la última vez que hice una búsqueda exhaustiva en el fondo local.
Leyendo el libro uno se imagina un montón de profesores comprometidos, con alumnos esperanzados y genuinamente interesados en lo que están aprendiendo, alumnos que disfrutan con sus clases de asignaturas de lo más variadas. Hace un repaso por lo que sería el currículum desde los 7 a los 18 años, y una se queda boquiabierta, porque empiezan a aprender letras y números con 7 años, se pasan dos años aprendiendo a leer y escribir, y hacer operaciones matemáticas y geométricas sencillas, aprenden oralmente 2 lenguas extrangeras, la gramática la introducen a los 9 años, hacen música, dibujo, gimnasia y eurítmia, además de un montón de labores domésticas, a lo largo de la primaria aprenderán nociones de agricultura, cocina, construcción, mitología de todas partes, historia, geografía... y cuando llegan a la secundaria añaden química, física, arquitectura, historia del arte (cada año tienen un periodo concreto)...
El temario se trata y se va añadiendo atendiendo a una concepción concreta de la evolución del niño: consideran que los niños a una cierta edad suelen ser de una cierta manera, así que entonces están preparados para tratar tal tema y tal otro.
Lo leo y me fascino, pero al mismo tiempo trato de tener en mente que el niño no es consciente de estar haciendo esos aprendizajes por esos motivos y que muy probablemente llegue a adulto sin saber que ha aprendido eso en ese momento porque necesitaba tener esas experiencias para llegar a unas conclusiones a nivel moral e intelectual.
Lo leo y trato de pensar que seguramente los niños hay momentos en que están aburridos en clase, en algunos momentos se pelean entre ellos, habrá profesores que tendrán dificultades con la disciplina, que a veces los nervios y las frustraciones se colarán en el día a día etc.etc.etc. Porque cuando leo sobre Waldorf todo es tan ideal, los cuentos de hadas en el jardín de infancia, los niños en zapatillas de estar por casa, tejiendo sus fundas para la flauta, el pan horneado en el propio colegio... que casi me entran ganas de formarme yo como maestra y trabajar en ese entorno, además de que me ha entrado una envidia de esa que te pone verde...
martes, 18 de octubre de 2011
Pan y panificadora
Hace meses se me antojó una panificadora. La verdad es que no le estoy sacando mucho rendimiento: nos gusta tanto el pan que hace que nos lo comemos en dos días, y eso es mucho mucho pan. Así que horneo un par de veces al mes.
Normalmente utilizo las recetas que encuentro por la red, o bien las del propio recetario de la máquina.
Esta vez he probado una mezcla panificable que compré en Lidl, concretamente, la de pan integral rústico. Ha salido un pan riquísimo, más esponjoso que los yo consigo, y estamos consiguiendo racionárnoslo con equilibrio, apenas dos rebanaditas finas a la hora del desayuno. Todo un éxito que repetiré a buen seguro en cuanto lo acabemos.
Normalmente utilizo las recetas que encuentro por la red, o bien las del propio recetario de la máquina.
Esta vez he probado una mezcla panificable que compré en Lidl, concretamente, la de pan integral rústico. Ha salido un pan riquísimo, más esponjoso que los yo consigo, y estamos consiguiendo racionárnoslo con equilibrio, apenas dos rebanaditas finas a la hora del desayuno. Todo un éxito que repetiré a buen seguro en cuanto lo acabemos.
viernes, 14 de octubre de 2011
Contenido y Continente, Continente y Contenido
He leído por ahí que hacia el año, año y algunos meses, a los peques les fascina sacar objetos de sus recipientes y volverlos a meter.
Desde hace un tiempo, vengo comprobando cuán cierto es eso: los muñecos salen de sus cajas y aparecen metidos en otra parte, los calcetines cambian de cajón, los zapatos aparecen en el cajón de los pijamas, las revistas están esparcidas por el suelo de la sala, la caja de rollos de cartón está vacía, mientras los rollos están metidos en cajas de cartón que previamente contenían tapones de plástico. Los tapones de plástico forman una hilera destartalada en algún momento del pasillo, combinados de forma ¿aleatoria? con los cubiletes encajables o los animalitos del puzzle nuevo.
He de tener cuidado con la puerta del congelador, es muy atrayente abrirla y tratar de vaciar el contenido de los cajones... las ollas y las sartenes no me dan tanto apuro, y parece que ya ha entendido que el lugar de los trapos y baberos es el cajón en el que mamá los mete.
Y me encanta cuando aparece gateando con un librito en la mano y me lo da sonriente, se lo cojo y se va corriendo a por otro, y a por otro y así hasta que me trae más de la mitad de los libros... luego me los pide, uno a uno, para ir a ponerlos a su sitio, usando toda su fuerza para ponerse en pie con el libro en la mano y colocarlo en la estantería...
Jugar a meter y sacar debe ser superimportante para el desarrollo mental de un ser humano. No sé muy bien qué favorece o facilita, pero a juzgar por el empeño que pone en ello, seguro que es algo grande.
Desde hace un tiempo, vengo comprobando cuán cierto es eso: los muñecos salen de sus cajas y aparecen metidos en otra parte, los calcetines cambian de cajón, los zapatos aparecen en el cajón de los pijamas, las revistas están esparcidas por el suelo de la sala, la caja de rollos de cartón está vacía, mientras los rollos están metidos en cajas de cartón que previamente contenían tapones de plástico. Los tapones de plástico forman una hilera destartalada en algún momento del pasillo, combinados de forma ¿aleatoria? con los cubiletes encajables o los animalitos del puzzle nuevo.
He de tener cuidado con la puerta del congelador, es muy atrayente abrirla y tratar de vaciar el contenido de los cajones... las ollas y las sartenes no me dan tanto apuro, y parece que ya ha entendido que el lugar de los trapos y baberos es el cajón en el que mamá los mete.
Y me encanta cuando aparece gateando con un librito en la mano y me lo da sonriente, se lo cojo y se va corriendo a por otro, y a por otro y así hasta que me trae más de la mitad de los libros... luego me los pide, uno a uno, para ir a ponerlos a su sitio, usando toda su fuerza para ponerse en pie con el libro en la mano y colocarlo en la estantería...
Jugar a meter y sacar debe ser superimportante para el desarrollo mental de un ser humano. No sé muy bien qué favorece o facilita, pero a juzgar por el empeño que pone en ello, seguro que es algo grande.
jueves, 13 de octubre de 2011
Mi primer seguidor
Acabo de entrar a escribir un poco, poner alguna recetilla, programar entradas para mañana y la semana que viene... y me he dado cuenta de que tengo un seguidor! Una seguidora, más concretamente, que le debe gustar el ganchillo tanto como a mí, a juzgar por los patrones de amigurumi que habitan en los blogs que le gustan.
Bienvenida Mónica! Me hace mucha ilusión que te hayas decidido a inaugurar la sección de seguidores.
Bienvenida Mónica! Me hace mucha ilusión que te hayas decidido a inaugurar la sección de seguidores.
lunes, 10 de octubre de 2011
La tribu de Camelot. Gemma Lienas
De alguna manera apareció un libro de La Tribu de Camelot en casa.
Aunque los protas son claramente mayores que Roger, y el libro está dirigido a niños de 9 a 12 años, eso no ha sido ningún obstáculo para que disfrute escuchando sus aventuras y tratando de resolver el misterio con ellos.
Esto de la lectura en voz alta está siendo todo un éxito, y cuando ayer oí a Roger esforzándose por leer él también, no pude menos que alegrarme.
Aunque los protas son claramente mayores que Roger, y el libro está dirigido a niños de 9 a 12 años, eso no ha sido ningún obstáculo para que disfrute escuchando sus aventuras y tratando de resolver el misterio con ellos.
Esto de la lectura en voz alta está siendo todo un éxito, y cuando ayer oí a Roger esforzándose por leer él también, no pude menos que alegrarme.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
